La postura de Eusko Alkartasuna ante el gobierno de coalición PNV-PSOE, su Congreso Constituyente y su actuación posterior corroboran la causa profunda de la escisión
reproduce el texto del capítulo 9 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
9.4. El fracaso del Estatuto, reconocido por el Congreso Constituyente de EA, que también reconoce que a los vascos se les hizo el "timo de la estampita" con el referéndum para su aprobación, Garaikoetxea se coloca entre los timados y disimula que él (y el PNV) hicieron el papel del "tonto" en la pareja de timadores.
La Ponencia de Política y estrategia aprobada por el Congreso Constituyente se articula en tres partes: 1) Identidad política de EA; 2) Línea política de EA; 3) El proceso de construcción nacional de Euskadi. En la tercera parte hay un apartado titulado: 1.3.2. a) La Comunidad Autónoma Vasca.. –El Estatuto de Autonomía: la crisis de una esperanza. –La recuperación del sentido político del pacto estatutario.
Son apenas cinco páginas. Pero constituyen, a la vez, la mejor y más autorizada denuncia del fracaso del Estatuto y un texto que merece un premio mundial al cinismo político.
Es la mejor y más autorizada denuncia del fracaso del Estatuto porque quien la hace es Garaikoetxea (recuérdese que fue el defensor de la ponencia ante el Congreso y probablemente su principal redactor). Que fue el "padre" del Estatuto, el héroe que se lo arrancó a Suárez en las duras negociaciones de La Moncloa, el presidente del PNV y del órgano de gobierno preautonómico vasco que se lo "vendió" a los electores vascos en una intensísima campaña de propaganda. Y quien durante cinco años intervino decisivamente en su desarrollo y aplicación como Presidente del Gobierno vascongado.
Que merece un premio mundial al cinismo político se desprende del análisis de lo que esas cinco páginas dicen.
En efecto. El cinismo político comienza a manifestarse cuando la Ponencia reconoce con siete años y medio de retraso que "el Estatuto es un marco jurídico limitado que no colma sus aspiraciones". Las aspiraciones de EA, se supone que en tanto que partido abertzale. El cinismo político sigue manifestándose cuando, con esos 7 años y medio de retraso, se reconoce también que "el Estatuto suponía el aplazamiento de muchas cuestiones, entre las cuales era particularmente dolorosa la no incorporación inicial de Navarra, consecuencia del cambio de postura que se produce en el PSOE".
Y cuando se afirma que, a pesar de la existencia entre los vascos de una cultura política de deslegitimación del Estado español basada en los incumplimientos de los compromisos de éste, en la memoria de su violenta rapiña de autogobierno vasco y en la deslegitimación de la Constitución de 1978 por su rechazo por la mayoría de los vascos, se acepta el compromiso del Estatuto emanado de esa Constitución.
En efecto, el texto dice:
"El Estatuto de Autonomía fue el resultado del difícil compromiso al que llegaron en Euskadi, primeramente, nacionalistas y no nacionalistas, y posteriormente, los representantes del Pueblo Vasco y del Estado español" (215).
Inmediatamente después de haber dicho que:
"La reivindicación de la singularidad política del Pueblo Vasco tiene, de otra parte, una larga historia. La pérdida de su sistema de autogobierno con la implantación del Estado centralista a comienzos del siglo XIX fue respondida de forma traumática. El incumplimiento de los compromisos al final de la primera guerra carlista acabó generando una cultura política que tenía y tiene su hilo conductor en la deslegitimación del Estado español. Tal cultura política sigue todavía hoy presente, sin que quepa olvidar la carga de deslegitimación que acompaña la constitución dado el comportamiento del Pueblo Vasco en el referéndum para su aprobación, en el que fue rechazada por la mayoría de nuestro pueblo" (216).
Cinismo político es ocultar, al hacer ese relato, que hubo fuerzas políticas –muy especial y significadamente Herri Batasuna –que emplearon precisamente esos argumentos para alertar a la población sobre el riesgo de votar SI al Estatuto. Hasta el punto de que, pese a toda la fantástica campaña de "superoferta" de los partidarios del SI, el porcentaje logrado no llegó a pasar del 53,1% del censo, muy lejos de una aprobación masiva, muy lejos del 84% del censo que sumaron los "síes" en el plebiscito del Estatuto vasco del 5 de noviembre de.1933 (haciendo abstración de los fraudes que pudieron darse en uno y otro caso).
Precisamente es el doble aspecto de esa "superoferta" que se le hizo al pueblo vasco para arrancarle el SI (sólo a muy poco más de la mitad como hemos recordado, el 53,1%) y del reconocimiento de que esa "superoferta" no se ha cumplido, lo que convierte en supremo ejercicio de cinismo político el texto de la Ponencia aprobada por el Congreso.
Porque Garaikoetxea y su partido hacen un difícil ejercicio de equilibrio en el alambre. Como es la razón última de su escisión y de su constitución como partido separado no tienen más remedio que reconocer el fracaso (ellos dicen que hasta el momento) del Estatuto y que no se han cumplido las promesas que sobre él se hicieron al pueblo vasco para arrancarle al SI "por los pelos" del referéndum. Pero evitando reconocer su responsabilidad en ese engaño, le echan la culpa a otros y se alinean con los engañados.
El texto de esta Ponencia aprobada por el Congreso implica el reconocimiento de que en el referéndum del Estatuto a los vascos les dieron el timo de la estampita. Les cambiaron sus votos afirmativos por un sobre lleno de promesas que luego se han quedado en recortes de periódicos. Literalmente en recortes de periódicos (la Ponencia menciona las hemerotecas como prueba de lo que se les ofreció a los vascos).
Veamos. La Ponencia dice cosas como estas:
Todo eso son las promesas de entonces, incluso contumazmente reafirmadas hoy. Todo eso es reconocer que hubo un momento (1979-1980) en que "un tonto" y "un listo" ofrecieron al pueblo vasco un sobre lleno de estampitas. La cuidadosa redacción del texto de la Ponencia permite disimular que, si el Gobierno español, el PSOE, PCE y UCD encarnaban al "listo" colectivamente, el PNV (con Garaikoetxea como figura prominente) encarnaba al "tonto" (con la inestimable colaboración de EE y su Bandrés).
El rizo del cinismo lo rizan Garaikoetxea y su Ponencia al decir:
"No puede caber duda de que tal y como hoy se encuentra el Estatuto, difícilmente hubiera obtenido el apoyo de quienes hoy militamos en EA y creímos en la sinceridad de los mensajes electorales".
¡Maravillosa prestidigitación! ¡Maravilloso equilibrio en el alambre! Garaikoetxea y los escindidos del PNV se trasmutan de timadores en timados. A ellos les engañaron con mensajes electorales falsos. ¿Serán cínicos? ¡Pero si ellos eran los que lanzaban esos mensajes electorales, avalados por el carismático Garaikoetxea!. Quizá aquí se encuentre una raíz psicológica oculta para explicar muchas decisiones de escindirse. Se sale uno del PNV, se monta otro partido, y se produce una purificación: es "el viejo partido" el que se queda con mis pecados. He dejado de ser el hombre viejo culpable y paso a ser el hombre nuevo inocente.
Vamos a reproducir completo el importante alegato con el que la Ponencia reconoce el fracaso del Estatuto, reconoce el timo de la estampita dado a los vascos, echándole las culpas al "listo" de los timadores.
"Hoy, sin embargo, esa esperanza se ha visto frustrada, al menos en gran parte, por el grado de imposición que caracteriza a la política española desde 1981 y, singularmente, desde que el PSOE ganó las elecciones en 1982. No se trata sólo de que la cláusula de derechos históricos haya carecido de práctica efectividad en este periodo inicial de la autonomía –y que, cuando la ha tenido como es el caso de la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local, haya operado en sentido restrictivo del poder vasco -, sino que las potestades reconocidas al Estado han llegado a tener tal desarrollo que buena parte del poder político que comportaba el Estatuto se ve limitado hasta tal punto que no es fácil reconocer en el presente los términos del acuerdo y la forma en que los partidos políticos, como intermediarios de la opinión pública, solicitaron el voto de ratificación del pacto estatutario. La crisis de legitimidad que se vive en Euskadi encuentra parte de su explicación también en el incumplimiento del pacto de sociedad que se fraguó entre 1979 y 1980, a través de dos campañas electorales. El desarrollo estatutario ha significado, en buena parte, una frustración. La política de pactos que con tanto ahínco reclama el PSOE dentro de Euskadi, se ha traducido desde 1981-1982 –con episodios tan significativos como la LOAPA y la paralización de las transferencias –en la imposición autoritaria de la política y de una interpretación restrictiva que condena al Estatuto a no significar mucho más allá de la descentralización administrativa.
Materias tan fundamentales como la Sanidad (INSALUD), Seguridad Social, Crédito Oficial, Empleo, Administración de Justicia, etc., siguen retenidas por el aparato central del estado, a pesar de los expresos pronunciamientos del Estatuto, con base en múltiples excusas que invocan teorías o construcciones jurídicas que nada tienen que ver ni con la letra ni con el espíritu del Estatuto, ni con los compromisos políticos que asumieron públicamente los partidos políticos, incluidos los no nacionalistas, y a los que el Pueblo vasco vinculó su voto favorable. Desde luego, la actual política estatutaria llevada desde el Poder Central está lejana de la voluntad política de recomposición del consenso constitucional que inspiró la negociación. No puede caber duda de que tal y como hoy se encuentra el Estatuto, difícilmente hubiera obtenido apoyo de quienes hoy militamos en EA y creímos en la sinceridad de los mensajes electorales.
De otra parte, la legislación estatal de bases no sólo ha llegado al reglamentismo, haciendo imposible el diseño de políticas propias de Euskadi, sino también a la desmesurada y absolutamente improcedente retención estatal de potestades de ejecución aun en materias de competencias exclusiva de la Comunidad Autónomas e, incluso, a la gestión íntegra de programas en base a la invocación mágica de la ordenación general de la economía o a la uniformidad en las condiciones de vida de todos los ciudadanos. El voluntarismo jurídico del Tribunal Constitucional ha puesto lo demás.
En esta misma línea de distorsión del régimen de autonomía, la imposición autoritaria de políticas, buscando el uniformismo y la transformación de hecho del régimen de autonomía en mera descentralización administrativa, viene a manifestarse bajo formas de recurso abusivo a las potestades estatales. Así, cabe citar la inmoderada definición de lo básico, forzando el recurso sistemático al Tribunal Constitucional y, en consecuencia, la aplicación siquiera temporal, del derecho estatal, recurriendo y suspendiendo sistemáticamente las acciones y disposiciones de la Comunidad Autónoma. Otro ejemplo lo constituye el recurso a legislar en materias básicas sin definir lo que sea básico, de manera que los principios de supletoriedad general del derecho estatal y de su prevalencia en las materias que no sean de la competencia exclusiva de la Comunidad Autónoma, se añaden a la confusión, generando la duda sobre el derecho aplicable y forzando la aplicación jurisdiccional del derecho estatal, tomando como base una interpretación extremadamente restricitiva de lo que sea competencia exclusiva o desarrollo legislativo. Lo mismo cabría decir del recurso sistemático ante el Tribunal Constitucional. Habida cuenta su lentitud y jugando con ella en el cálculo político, se habrá producido ya un daño irreparable pues la Comunidad habrá debido aplicar la normativa estatal y no la contenida en sus propias disposiciones. Se trata de situaciones –podría hablarse de otras –que ni siquiera entran en el terreno de lo jurídicamente opinable, sino en el abuso de las potestades constitucionales, con absoluta deslealtad a la misma Constitución y al Estatuto por parte de quienes sistemáticamente reclaman lealtad a los demás.
Finalmente, el Estado ha encontrado en la incorporación a la Comunidad Europea una nueva excuso para la reducción del poder elaborar y aprobar políticas propias. Si es consustancial a la incorporación a Europa que competencias anteriormente situadas en el ámbito de los poderes vascos pasen a ser ejercitadas por las instituciones europeas, la consecuencia ha sido también que el Estado ha encontrado una nueva espita para recuperar poder político, definiendo ante las instancias europeas con absoluta exclusividad la política en materias que con anterioridad correspondían a la Comunidad autónoma, decidiendo libremente sin ni siquiera informar o consultar con las instituciones del País Vasco, ni mucho menos acordando con ellas las materias que más directamente afectan a su ámbito de competencias e impidiendo cualquier relación con las instituciones europea"s (217).
Patéticamente, para no tener que dar el paso congruente, para no tener que "cantar la gallina" y reconocer que el MLNV tenía toda la razón la Ponencia enuncia a renglón seguido una mágica esperanza en que las cosas puedan dar la vuelta por completo. Decimos mágica porque no se aporta ni un solo argumento lógico que justifique que ese vuelco es pensable.
"Tal sesgo de la política autonómica, sin embargo, puede cambiar de sentido. Sólo se requiere voluntad política suficiente por parte del Poder Central y el Partido que lo sustenta, volviendo éste a la integridad del compromiso estatutario."
La ponencia hace a continuación la valoración global del Estatuto volviendo a repetir que el timo se dio pero afirmando, contra la lógica interna de su propia argumentación, que (cuando el timo se dio) aceptarlo era lo único razonable y responsable de que se podía hacer. Servidumbre irracional debida sin duda a la imposibilidad psicológica de aceptar la esquizofrénica auto-definición simultánea como timado y como timador. He aquí esa valoración global.
"La valoración global del Estatuto de Autonomía ha de partir de dos premisas. En primer lugar, no cabe negar que supuso un salto político cualitativo en la historia de Euskadi en la medida en que constituyó, y aún constituye, una referencia simbólica fundamental de la inmensa mayoría de los vascos que contemplan en él un instrumento capaz de impusar la recu`peración de su propia identidad nacional, a cuyo efecto contiene instrumentos capaces y bastantes en una interpretación leal, y que, por ello mismo y por la esperanza colectiva que suscitó, fue una operación política razonable. En todo caso, sin el Estatuto la situación vasca se hubiera degradado hasta límites de lo irrecuperable. Afirmar que el Estatuto no ha desarrrollado la pontencialidad política que amparaba no significa ni puede significaqr que el Estatuto fue un compromiso inútil.
Basta recordar algunos de sus aspectos: el euskera, como patrimonio de la humanidad que administramos los vascos y que constituye luego de nuestra voluntad histórica de autogobierno nuestra seña fundamental de identidad, ha podido dotarse en la enseñanza reglada, en la euskaldunización de adultos y en los medios de comunicación de masas, de instrumentos que han evitado el arrumbamiento definitivo de nuestro idioma y han hecho posible iniciar su normalización como lengua nacional. El Concierto Económico ha permitido retener en Euskadi medios económicos esenciales para hacer efectivo el autogobierno en circunstancias económicas críticas. El desarrollo de la Policía Autónoma como recuperación de una potestad histórica es otra posibilidad que resulta del Estatuto. Y, en todo caso, el Estatuto ha hecho posible que en buena medida la decisión sobre bastantes materias pudiera quedar en manos de los poderes públicos vascos. Cierto es, como se ha señalado, que en todas esas materias han surgido problemas y que su desarrollo se ha visto constreñido, pero la opción estatutaria fue la única razonable y responsable que cabía adoptar en el momento histórico en que se aprobó.
Pero junto a ello, en segundo lugar, la esperanza global quedó posteriormente frustrada. Para Eusko Alkartasuna el Estatuto es un gran pacto de sociedad firmado entre el Pueblo Vasco y el Estado, a través de los partidos políticos, y tal pacto ha de ser mantenido en los términos en que los partidos políticos lo expusieron y defendieron en 1979 y 1980. Las hemerotecas y los programas publicados ilustran suficientemente sobre el contenido del pacto. Sin embargo, la situación posterior desde 1981 se ha caracterizado por el autoritarismo en la imposición de interpretaciones restrictivas y el incumplimiento reiterado de los compromisos públicos que fijaban el contenido del Estatuto. En gran medida, la frustración política que siente buena parte del Pueblo Vasco y el hecho de que el Estatuto no haya jugado el papel integrador que se pretendía, encuentra su raíz en el incumplimiento del pacto, en el que ha de encontrarse también la razón de la desconfianza ante los políticos, sus programas y sus promesas." (218).
¿Corrobora o no la Ponencia de Política y estrategia aprobada por el Congreso Constituyente de EA nuestra tesis de que el fracaso del Estatuto está en la raíz de la escisión del PNV?
No es por casualidad que el órgano más importante del españolismo en Euskadi, El Correo Español-El Pueblo Vasco, titule en portada con grandes titulares a tres columnas, el martes siguiente a la clausura del Congreso, que "Garaikoetxea piensa que debe renegociarse el Estatuto si no cambia la política autonómica". Reproduciendo también en la portada la frase expresa de Garaikoetxea al respecto en la entrevista concedida al periódico.
El lunes siguiente a la clausura el español Diario 16 había llevado a su portada (y a un editorial ad hoc) que "Garaikoetxea admite la violencia si se agotan todos los medios alternativos". La crónica de la clausura comenzaba en portada diciendo que "Carlos Garaikoetxea, lider de EA, declaró ayer en la clausura del congreso de su partido, que la violencia es justificable siempre que todos los medios alternativos posibles han sido agotados sin éxito". El ex lehendakari añadió –continúa la crónica- otros dos supuestos en los que se justifica la violencia: "Cuando el mal engendrado por la violencia es menor que el que se trata de evitar y cuando la mayoría de la sociedad, a la vista de tales consideraciones, decide recurrir a la violencia". (219)
9.5. La actuación política de EA durante el año siguiente a su Congreso corrobora que el fracaso del Estatuto es la causa profunda de la escisión del PNV.
Vamos ahora a repasar rápidamente cómo la actuación política de Garaikoetxea y de su partido EA durante el año siguiente a su Congreso Constituyente vuelve a ratificar que la escisión del PNV tiene su raíz profunda en el fracaso del Estatuto. Espigaremos sólo unas pocas de las múltiples pruebas al respecto.
El viernes 14 de agosto El Diario Vasco publica en portada y titulares que "En la Mesa por la Paz Garaikoetxea propone debatir la reforma del Estatuto y de la Constitución". Según El Diario Vasco, el ex lehendakari profundizó más en su propuesta hecha pública el martes , señalando que en las conversaciones que propone EA se puede discutir hasta "el propio marco político en el que nos movemos y ver si es necesario un golpe de timón y hacer una reforma del propio marco político, y cuando digo marco político hablo claramente del Estatuto y de la Constitución".
El recuerdo de que la expresión cambio del marco jurídico-político es constantemente usada por el Movimiento de Liberación Nacional vasco añade sólo unos grados de interés a una toma de posición significativa por sí sola.
El Diario Vasco titula en portada: Ardanza: "Madrid frena el desarrollo del Estatuto vasco" y también en portada cita sus palabras: "Lo que quiero es hacer ver al PSOE, de una forma serena, que después de cinco años la estrategia que han llevado no sirve. Que por mucho que pongan más policía, por mucho que detengan comandos, ETA se autoalimenta.". Y ya en el texto de la entrevista Ardanza define al Gobierno de coalición PNV-PSOE como última salida para tratar de evitar elecciones y relata el análisis que les hace a sus aliados en el Gobierno. Análisis que no tiene desperdicio y que incluye una constatación de "un nacionalismo en expansión que se siente insatisfecho, frustrado y engañado con el Estatuto." He aquí ese texto:
"¿Cómo valora estos meses de funcionamiento del Gobierno de coalición con el PSE-PSOE?
ARDANZA: Estoy relativamente satisfecho. Hay que tener presente que el Gobierno de coalición surge como última salida para tratar de buscar una gobernabilidad a este país, porque si no teníamos que adelantar las elecciones. Cuando al final acepto encabezar ese Gobierno, lo hago con la esperanza de que los socialistas, que tienen claves básicas para la solución de los problemas de este país, no estando en la oposición sino metidos en el compromiso de gobernar, sean capaces de entender mejor y de asumir los planteamientos que desde el mundo nacionalista se están haciendo. A su vez, supongo, los socialistas van a ese Gobierno de coalición para ver si desde un sector del nacionalismo se asumen unos planteamientos más centralistas.
Yo, como lehendakari, les digo al PSOE: incorporaros a la problemática, no estéis viendo el problema vasco desde una "opción Madrid" e intentar hacer lo que pienso que el PSOE catalán está haciendo, desde una catalanidad tratar de dar respuesta al problema. No pretendo que el PSOE sea nacionalista vasco, pero sí que tenga una sensibilidad vasquista, porque desde esas claves va a entender mejor el problema.
Porque al final les digo a los socialistas: ¿qué va pasando en este país?. Y les hago el siguiente análisis: termina la etapa foralista y comienza la nacionalista que tiene un primer ciclo que finaliza en 1936, año en el que el nacionalismo representa el 33% en este país. Pasan cuarenta años de dictadura con una represión durísima, fundamentalmente contra todo lo que es un sentimiento nacionalista, y cuando después de esos años tenemos el primer contraste elecioral, el 77, resulta que el nacionalismo pasa la barrera del 50% y diez años más tarde la del 70%. Esto es una realidad objetiva, no una moda, y al paso que vamos, dentro de unos diez años, tengo la convicción personal de que el nacionalismo pasará la barrera del 80%.
EN ESTE MOMENTO, SOCIOLÓGICAMENTE, ¿QUÉ UNE EUSKADI A ESPAÑA? La derecha vasca españolista es puramente testimonial, no pinta nada. Lo único que queda es el socialismo, pero a su vez, si se analiza de dónde viene el voto al PSOE, ése es un voto que dentro de diez años va a ir extinguiéndose porque la inmigración está cada vez más integrada y los hijos de los inmigrantes cada vez se integran más y votan a opciones nacionalistas, del color que sean.
¿Y a qué conclusiones llega con este análisis?
ARDANZA: Visto que esto es un proceso irreversible, al final trato de hacerle ver a Madrid: Señores de Madrid aborden el problema de fondo, que es ver dónde está la clave que pueda dar satisfacción a este país para que encaje dentro del Estado y para qu ese sienta más o menos cómodo dentro del mismo. Hagamos el esfuerzo; se hizo un intento el año 79 que fue el Estatuto y ese intento uno tiene la impresión de que al cabo de ocho años, estamos peor desde el punto de vista de la sensibilidad de la sociedad. Yo sin embargo, no desito de momento de considerar que el marco jurídico, si hay voluntad política sirve para que pueda haber soluciones. Ahora bien, si no se quiere afrontar el problema de fondo, que es la demanda de autogobierno, con un nacionalismo en expansión que se siente insatisfecho, frustrado y engañado con el Estatuto, pues no vamos a resolver ni el problema de ETA, ni el de las banderas, ni ningún problema." (220)
Reveladoras declaraciones a las que hay que añadir que Ardanza dijo a EFE:
"Porque yo puedo decir, por ejemplo, que en las Fuerzas de Seguridad del Estado todavía hay muchos mandos de la época de la dictadura, o ha habido juicios donde se ha probado que se ha torturado, o las implicaciones con el GAL, o ¿qué pasó con Mikel Zabalza o con Lucía Urigoitia?"
En la página 21 de El Correo español-El Pueblo Vasco de esa misma fecha se publica un artículo de Garaikoetxea en el que se lee:
"Porque la inestabilidad política de Euskadi no puede atribuirse sólo a la violencia etarra. Es preciso reconocer que, en buena parte, se debe a la disconformidad de otros sectores del nacionalismo que se sienten defraudados en su "solución-equilibrio" de hace diez años." (221)
"Una cuestión que se está debatiendomás intensamente en las últimas semanas es la de si la vía del Estatuto de Gernika sigue siendo válida o no. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Garaikoetxea.- La vía del Estatuto está arruinada por un proceso que se inicia en el 81, y se completa todo a través de leyes básicas del Estado que desnaturalizan por completo el compromiso que en su día pretendió ser el estatuto.
Consiguientemente, o se regenera esta situación, cosa muy difícil porque implicaría una rectificación de gran parte de la legislación del Estado, o habrá que reformar el Estatuto. Otra cosa es que dentro de sus limitaciones, haya producido en su etapa inicial frutos muy importantes que este país necesitaba con urgencia, pero quedando a mitad de camino en sus potencialidades iniciales. (222)
Los socios del Gobierno de coalición PSOE-PNV reaccionan indignados: "Benegas califica las propuestas de Alternativa KAS descafeinada" (EL PAÏS 23.9.1987, página 18), "Para el PNV Garaikoetxea se apunta a la Alternativa KAS" (EL DIARIO DE NAVARRA 23.9.1987, portada). El mismo día 23 de septiembre el secretario general de EA publica en El Correo español-El Pueblo Vasco un artículo titulado "Ustedes están arruinando el Estatuto" en el que acusa a PNV-PSOE y finaliza diciendo: "En la situación actual no tenemos más remedio que decirles que son ustedes los que están arruinando el Estatuto" (página 27).
También declaró que: "posiblemente la Administración central cerrará más las llaves del proceso autonómico el día en que ETA desaparezca" y fundamentó esta idea en el hecho de que "la existencia de la violencia ha influído, a veces, en que se hayan tomado más en serio el asunto" (EGIN 15.2.1988, página 9)
Garaikoetxea no tardó en contestar. En otra reunión con el mismo grupo de periodistas Garaikoetxea calificó de "una de las mayores barbaridades que se han dicho últimamente" la conjetura de Arzalluz sobre el cierre de llaves al desaparecer ETA. Y señaló que el Estatuto de Autonomïa de la Comunidad Autónoma Vasca "está tocando techo" y reiteró que en caso de que el esfuerzo por regenerarlo no dé resultados positivos en un plazo razonable "habrá que plantear su reforma, incluyendo el derecho a la autodeterminación, que es algo que tenemos en los estatutos del partido". (NAVARRA HOY 7.3.1988, página 14).
Creemos que ya hay suficiente acumulación de pruebas. Durante el año siguiente a su Congreso Constituyente EA ha continuado basando su diferencia política del PNV en la denuncia del fracaso, de la "ruina" del Estatuto. Parece que con éxito.
Sólo un traspiés en esa línea. PERO GRAVE. Muy fuertes debieron ser las presiones para que el representante de EA, que a la madrugada dió un portazo y explicó a la prensa por qué EA no podía firmar el Pacto Anti-ETA del 12 de enero de 1988, pasara por la tarde del mismo día bajo las horcas caudinas de la firma.
Muy grave traspiés. Porque puso en flasísima situación a miles y miles de militantes y votantes de EA. Durante la mañana del día 12, apoyándose en las noticias de la radio, esos hombres y mujeres presumieron en sus lugares de trabajo, en los mercados, en sus hogares, ante sus vecinos y familiares de HB y del PNV. Presumieron de puros abertzales, de honestos, de inflexibles. De que "¿A quién se le ocurre que un patriota vasco vaya a firmar eso con esa gente del PSOE?" recibiendo la simpatía de los de HB y la inquina de los del PNV.
A la tarde, sólo unas horas después, su partido había dicho Diego donde dijo Digo. Y esos hombres y mujeres hubieron de aguantar la rechifla de los de HB y de los del PNV. No es asunto baladí. Poseemos testimonios de gente de EA que despareció de las calles de su pueblo durante días, de la terrible sensación de haber sido puesto en ridículo de muchos de ellos, de la quiebra de la imagen personal por la quiebra de la del partido. En la sección de cartas al director de los diarios vascos hay también huellas de ese fenómeno.
En términos castizos lo que sucedió es que EA estiró más el brazo que la manga. El bloque de clases dominant español y el Capital Monopolista Internacionalizado ven con buenos ojos (más el segundo que el primero) que EA socave las bases humanas del MLNV, "muerda" en el electorado de HB, y para ello se comprende que EA haga gestos "como los de HB". Ma non troppo.
Es el viejo problema. Una dama o está embarazada o no está embarazada. No `puede estar "un poquito embarazada". No se puede ser "un poquito independentista".
NOTAS AL CAPITULO 9:
(209) Maria Luisa Garcia Franco: Entrevista Carlos Garaikoetxea, en YA del 8 de marzo de 1987, página 8.
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(210) Luis R. Aizpeolea: Garaikoetxea: "Con este pacto de gobierno, el compromiso que para muchos nacionalista supone el Estatuto queda destrozado" en EL DIARIO VASCO del 8 de marzo de 1987, página III/ Domingo.
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(211) DEIA: Entrevista con Pedro M. Etxenike, en DEIA 22 de marzo de 1987, página 6.
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(212) EUSKO ALKARTASUNA: Ponencia de política y estrategia aprobada por el Congreso Constituyente del 3-5 de abril de 1987, en EUSKO ALKARTASUNA: Ponencias Congreso Constituyente abril 1987. Se trata de un volumen sin lugar de edición, ni fecha ni indicación de editor. Tampoco va paginado aunque en los márgenes superiores izquierdo y derecho figura en número de la división decimal de las partes del texto. El texto correspondiente a esta nota se halla en la página marcada 1.1.1. y en la página marcada 1.2.1.
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(213) Ibidem, en la 1ª página marcada 1.2.2.
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(214) Ibidem, en las dos páginas marcadas 1.2.2. y la 1º marcada 1.2.3.
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(215) Ibidem, en la 4º página marcada 1.3.2.
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(216) Ibidem, en la 3ª y 4ª páginas marcadas 1.3.2.
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(217) Ibidem, en la 4ª, 5ª y 6ª páginas marcadas 1.3.2.
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(218) Ibidem, en la 6ª y 7ª páginas marcadas 1.3.2.
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(219) DIARIO 16: "Congreso de EA. Garaikoetxea admite la violencia si se agotan todos los medios alternativos". En DIARIO 16 del 6 de abril de 1987, portada.
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(220) EL DIARIO VASCO: Ardanza: "Madrid frena el desarrollo del Estatuto vasco", en EL DIARIO VASCO, 22 de agosto de 1987, portada y página 3.
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(221) Carlos Garaikoetxea: "Diálogo por la Paz", en EL CORREO ESPAÑOL-EL PUEBLO VASCO, 22 de agosto de 1987, página 21.
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(222) NAVARRA HOY: Garaikoetxea: "La vía del Estatuto está arruinada", en NAVARRA HOY, 6 de septiembre de 1987, página.
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